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Entendiendo el TDAH



En los juegos olímpicos del 2020 algunos atletas tocaron el tema de la salud mental, una de ellas siendo la gimnasta estadounidense Simon Biles. En los juegos olímpicos del 2016 compartió vía twitter su historia con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) comentando que ella no se avergonzaba de vivir con este trastorno mental ni de la medicación que se le había brindado para apoyarla en el mismo. Y este año, la atleta nos brindó una gran lección al retirarse de su final de gimnasia por la necesidad de cuidar su salud mental sobre cualquier otra cosa.


Otros grandes personajes que nos puedes ayudan a personificar el TDAH son: Michael Phelps, Justin Timberlake, Adam Levine y Solange Knowles.


Ella como muchas otras personas viven con este trastorno, que normalmente viene acompañado de más trastornos, a lo que se le conoce como comorbilidad (la presencia de 2 o más enfermedades al mismo tiempo). Las más comunes con este trastorno en específico, son el trastorno depresivo mayor y el trastorno de ansiedad generalizada.






A continuación, te explicaré un poco más acerca del TDAH:


El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un trastorno del neurodesarrollo, es decir, que afecta el desarrollo cerebral y por ende el comportamiento.


Existen tres presentaciones diferentes de TDAH:


1. Mayoritariamente desatento: Las personas tienen principalmente síntomas de falta de atención

2. Mayoritariamente hiperactivo / impulsivo: Los individuos tienen principalmente síntomas de hiperactividad e impulsividad

3. Combinado: Los individuos tienen síntomas de inatención e hiperactividad/impulsividad en cantidades más o menos iguales


Síntomas de inatención:


  • Dificultad para mantener la concentración, por ejemplo, al querer completar un formulario

  • Dificultad para cumplir con los plazos de entregas

  • Olvido, por ejemplo olvidar pagar facturas o responder mensajes

  • Perder cosas con regularidad como las llaves

  • Distraerse fácilmente

  • Cometer errores por descuido en el trabajo o durante otras actividades

  • Dificultad para mantener las cosas ordenadas y organizadas


Síntomas de hiperactividad e impulsividad:


  • Dificultad para quedarse quietx

  • Sentirse inquietx o impaciente

  • Hablar o interrumpir a menudo conversaciones

  • Entrometerse en pláticas ajenas

  • Actuar rápidamente sin pensar, cómo cruzar la calle sin fijarse ántes


Algunas personas con TDAH muestran todos estos síntomas, mientras que otros muestran sólo algunos. Estos pueden cambiar a lo largo de la vida, por esto es sumamente importante buscar apoyo profesional para llegar a un diagnóstico acertado, ya sea con psiquiátra, psicólogo o neuropsicólogo.


¿Qué efecto tiene el TDAH en la vida del adulto?


El TDAH puede afectar muchas partes de la vida adulta, incluyendo el ámbito laboral, educativo, personal e interpersonal.


Aquí hay unos ejemplos de posibles dificultades que puede experimentar un adulto con TDAH en diferentes ámbitos, aunque estos pueden variar de individuo a individuo:


En el trabajo:

  • Desorganización: Dificultad para planificar u organizar su trabajo

  • Falta de atención: Resulta difícil concentrarse en el trabajo y comete errores seguido

  • Incapacidad para establecer prioridades: Le resulta difícil decidir qué trabajos deben realizarse primero

  • Distracción: Distraerse con facilidad por lo que está sucediendo en el lugar de trabajo o por sus propios pensamientos

  • Problemas con la autoridad: Le resulta difícil hacer lo que se le pida

  • Ansiedad: Experimentar ansiedad o preocupación acerca del trabajo

  • Olvido: Olvidarse de cumplir sus tareas en el trabajo


En el ámbito escolar: (por ejemplo en la universidad)

  • Tener dificultades para manejar grandes cargas de trabajo

  • Desorganización: Resulta difícil planificar u organizar su trabajo

  • Falta de atención: Resulta difícil concentrarse durante largos períodos de tiempo

  • Dificultad para seguir las instrucciones

  • Cometer errores por descuido


Relaciones interpersonales

  • Irritarse fácilmente con la otra persona

  • Falta de atención: Dificultad para escuchar o para centrarse en conversaciones

  • Hablar impulsivamente: Hablar demasiado, interrumpir lo que otros están diciendo y soltar cosas

  • Perder los estribos con su pareja o seres queridos demasiado rápido


¿Qué puedo hacer para ayudarme a mí mismo?


Puede llevar tiempo descubrir qué funciona mejor para ti (y lo que deberías

evitar), por esto es importante pedir apoyo y asesoramiento de un profesional. Aquí te brindo algunos tips que pueden ayudar:


  • Ten una rutina diaria especificando qué necesitas hacer

  • Desglosa las tareas a pedazos más manejables

  • Haz ejercicio con regularidad y implementar una alimentación saludable

  • Procura apagar tus dispositivos electrónicos cuandos estés tratando de concentrarte en una tarea

  • Tratar de dormir entre 7-8 horas diarias

Recuerda que un diagnóstico no te define y tampoco tiene porqué privarte de la vida tranquila que mereces. ¡Busca apoyo!

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